{"id":2971,"date":"2026-07-03T16:21:31","date_gmt":"2026-07-03T16:21:31","guid":{"rendered":"https:\/\/apsoluti.com.co\/contents\/?page_id=2971"},"modified":"2026-07-03T16:48:31","modified_gmt":"2026-07-03T16:48:31","slug":"lidezgo_ia","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/apsoluti.com.co\/contents\/lidezgo_ia\/","title":{"rendered":"lidezgo_ia"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-page\" data-elementor-id=\"2971\" class=\"elementor elementor-2971\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-3ad1a7d elementor-section-content-middle elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"3ad1a7d\" data-element_type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-50 elementor-top-column elementor-element elementor-element-ef1eb1e\" data-id=\"ef1eb1e\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c895cfd elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"c895cfd\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/apsoluti.com.co\/contents\/wp-content\/uploads\/elementor\/thumbs\/analitica11-rpvdo6fy8v16y36mn240rr60fekho0m2d3wnfelgmc.jpg\" title=\"big data\" alt=\"big data\" loading=\"lazy\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-50 elementor-top-column elementor-element elementor-element-e278783\" data-id=\"e278783\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7a70234 elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"7a70234\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">ACTUALIDAD<\/h2>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-bec4f1e elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"bec4f1e\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h1 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">LIDERAZGO Y ORGANIZACIONES EN LA ERA DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL<\/h1>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4cec3a9 elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"4cec3a9\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">Por: Yolanda Acosta Urrego.<br>Ingeniera Industria y <br>PDD por IESE Business School <br>Certificada como Master Coach (MCC) por ICF.<\/h2>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-84b1e5d elementor-widget-divider--view-line elementor-widget elementor-widget-divider\" data-id=\"84b1e5d\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"divider.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-divider\">\n\t\t\t<span class=\"elementor-divider-separator\">\n\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-beda69f elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"beda69f\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Este art\u00edculo propone un marco de liderazgo para organizaciones en transformaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, basado en la evidencia de Harvard Business School y en la pr\u00e1ctica del coaching ejecutivo de alto nivel. El l\u00edder en entornos de IA debe desarrollar cuatro capacidades fundamentales: formular las preguntas correctas y evaluar cr\u00edticamente las recomendaciones algor\u00edtmicas, gobernar equipos h\u00edbridos donde humanos y agentes aut\u00f3nomos interact\u00faan, dise\u00f1ar nuevas rutinas de gesti\u00f3n que mantengan el foco en el valor de negocio, y gestionar la resistencia y ansiedad que genera la tecnolog\u00eda.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-52d7dfe e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"52d7dfe\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-fa8c3ce e-con-full e-flex e-con e-child\" data-id=\"fa8c3ce\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-9c31f42 e-con-full e-flex e-con e-child\" data-id=\"9c31f42\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-ae882a5 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"ae882a5\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Llevamos a\u00f1os escuchando que la inteligencia artificial va a transformar las empresas. Y es cierto, pero no de la manera que muchos imaginan. La mayor\u00eda de las organizaciones est\u00e1n invirtiendo cantidades significativas de dinero en licencias IA, en modelos predictivos, en plataformas de datos, y sin embargo los resultados no llegan. Los pilotos funcionan en laboratorio, pero cuando se intenta escalar, algo se rompe. El problema no es t\u00e9cnico. Los algoritmos funcionan. El problema es que las personas no terminan de confiar en ellos, los equipos no saben c\u00f3mo integrarlos en su trabajo diario y los directivos no tienen claro c\u00f3mo gestionar un entorno donde la m\u00e1quina empieza a tomar decisiones que antes eran exclusivamente humanas.<\/p><p>La evidencia de los \u00faltimos a\u00f1os es contundente: m\u00e1s del setenta por ciento del valor potencial de la inteligencia artificial se pierde en el camino por razones organizativas y culturales, no por fallos tecnol\u00f3gicos. Esta es una realidad que muchas empresas prefieren no abordar, porque es m\u00e1s f\u00e1cil adquirir licencias que cambiar la forma en que se gestiona una organizaci\u00f3n. El verdadero desaf\u00edo del liderazgo hoy no es entender de algoritmos, sino entender de personas que trabajan con algoritmos, toman datos con prediccioners y los nuevos comportamientos que comenzamos a ver y estudiar. Y eso requiere un enfoque muy distinto al que hemos visto hasta ahora.<\/p><p><strong>El fallo no est\u00e1 en la m\u00e1quina, est\u00e1 en la organizaci\u00f3n<\/strong><\/p><p>Los estudios m\u00e1s serios sobre adopci\u00f3n de inteligencia artificial, incluidos los de Harvard Business School, IESE, MIT y las principales consultoras estrat\u00e9gicas, coinciden en una f\u00f3rmula que deber\u00eda estar grabada en la sala de juntas de cualquier corporaci\u00f3n: el diez por ciento del valor que genera la IA proviene de los algoritmos, el veinte por ciento de la infraestructura tecnol\u00f3gica y el <strong>setenta por ciento<\/strong> restante depende de la capacidad de la organizaci\u00f3n para adaptar su talento, sus procesos y su cultura.<\/p><p>Esto significa que una empresa con un modelo de IA mediocre pero con una organizaci\u00f3n bien preparada puede obtener mejores resultados que una empresa con el mejor algoritmo del mundo y una cultura que no est\u00e1 lista para usarlo. El problema fundamental es que la mayor\u00eda de las empresas tratan la adopci\u00f3n de la IA como una actualizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, cuando en realidad requiere una transformaci\u00f3n profunda de la gesti\u00f3n y del comportamiento de los equipos.<\/p><p>Las iniciativas mueren en los pilotos porque los equipos no tienen claro qui\u00e9n debe actuar ante una predicci\u00f3n, qui\u00e9n es responsable de los resultados derivados de ella y c\u00f3mo se integran las recomendaciones en los procesos de trabajo existentes. La falta de claridad en los roles, la ausencia de rendici\u00f3n de cuentas sobre los resultados despu\u00e9s del lanzamiento de los modelos y la resistencia natural a actuar bas\u00e1ndose en predicciones algor\u00edtmicas son los principales destructores de valor.<\/p><p>Las empresas que han logrado escalar la IA con \u00e9xito no son las que tienen los modelos m\u00e1s sofisticados, sino aquellas que han dise\u00f1ado un sistema de gesti\u00f3n que alinea incentivos, redefine roles y establece rutinas de toma de decisiones que trascienden los departamentos.<\/p><p><strong>Qu\u00e9 significa liderar cuando la m\u00e1quina predice el futuro<\/strong><\/p><p>El liderazgo en organizaciones que introducen inteligencia artificial no consiste en convertirse en un experto t\u00e9cnico ni en prometer disrupciones inmediatas. Consiste en integrar la tecnolog\u00eda en el proceso de gesti\u00f3n sin perder el criterio humano, actuando como el traductor entre el potencial t\u00e9cnico y los objetivos del negocio. Esta nueva competencia directiva se sostiene sobre cuatro pilares fundamentales. El primero es la capacidad de formular las preguntas correctas y de evaluar cr\u00edticamente las recomendaciones que ofrece el algoritmo, entendiendo sus limitaciones, sus sesgos potenciales y los supuestos que hay detr\u00e1s de los datos que lo entrenaron.<\/p><p>La competencia diferencial ya no es interpretar datos, porque eso lo hace la m\u00e1quina con una eficiencia inalcanzable para el ser humano, sino gestionar la confianza que se deposita en los sistemas inteligentes. El segundo pilar es la capacidad de gobernar equipos h\u00edbridos, donde la inteligencia artificial est\u00e1 cambiando los flujos de trabajo tradicionales y dando paso a sistemas conversacionales y agentes aut\u00f3nomos que interact\u00faan directamente con los empleados y con los clientes. Esto obliga a los l\u00edderes a definir qui\u00e9n es responsable de qu\u00e9 en este nuevo ecosistema, estableciendo mecanismos de supervisi\u00f3n y de intervenci\u00f3n humana para mitigar riesgos como los sesgos no intencionados, la deriva de los modelos o las decisiones que vulneran las normas de cumplimiento.<\/p><p>El tercer pilar es el dise\u00f1o de nuevas rutinas de gesti\u00f3n, como comit\u00e9s ejecutivos espec\u00edficos para supervisar los proyectos de IA, revisiones peri\u00f3dicas que mantengan el foco en el valor de negocio y no solo en la precisi\u00f3n t\u00e9cnica, y procesos de monitoreo continuo que aseguren que los modelos se mantienen alineados con los objetivos estrat\u00e9gicos. El cuarto pilar, y quiz\u00e1s el m\u00e1s descuidado, es la gesti\u00f3n de la resistencia y la ansiedad que genera la tecnolog\u00eda y como coach tenemos que acompa\u00f1ar. La resistencia a la IA no es un capricho ni una manifestaci\u00f3n de obsolescencia, sino una respuesta l\u00f3gica a la inseguridad laboral y a la percepci\u00f3n de p\u00e9rdida de autonom\u00eda. El l\u00edder debe articular una narrativa que explique c\u00f3mo la IA libera a los equipos de tareas repetitivas para enfocarse en actividades de mayor valor, y debe crear espacios de confianza donde los empleados puedan expresar sus temores sin ser juzgados.<\/p><p><strong>Las competencias que realmente importan: la experiencia del coaching ejecutivo<\/strong><\/p><p>El perfil del directivo que necesita una organizaci\u00f3n en plena transformaci\u00f3n tecnol\u00f3gica es muy distinto del que tradicionalmente se ha valorado en los procesos de selecci\u00f3n de alta direcci\u00f3n. Desde la experiencia del coaching ejecutivo de alto nivel, las competencias que realmente marcan la diferencia en este nuevo entorno son aquellas que permiten al l\u00edder navegar la complejidad, la incertidumbre y la ambig\u00fcedad que la inteligencia artificial introduce en las organizaciones. El liderazgo adaptativo se convierte en una competencia central porque la velocidad de cambio tecnol\u00f3gico y la incertidumbre sobre los modelos de negocio futuros exigen l\u00edderes que puedan gestionar entornos donde las reglas del juego cambian continuamente y donde no existen soluciones \u00fanicas ni recetas probadas.<\/p><p>La capacidad de coordinaci\u00f3n efectiva de acciones en equipos operativos resulta esencial para alinear tareas, roles y decisiones entre \u00e1reas, asegurando fluidez en la ejecuci\u00f3n del trabajo bajo condiciones din\u00e1micas donde la IA introduce nuevas variables. La toma de decisiones en contextos de incertidumbre se convierte en una habilidad cr\u00edtica, porque el directivo debe decidir con informaci\u00f3n incompleta, priorizando el impacto operativo, la experiencia pr\u00e1ctica y el juicio profesional, sin depender de estructuras r\u00edgidas que la propia tecnolog\u00eda est\u00e1 haciendo obsoletas.<\/p><p>El juicio profesional y el pensamiento situacional permiten al l\u00edder interpretar correctamente lo que ocurre en el entorno operativo, integrando se\u00f1ales, experiencia y contexto para actuar de forma coherente y oportuna, algo que el algoritmo no puede hacer por s\u00ed solo. La responsabilidad y la autonom\u00eda operativa se vuelven fundamentales, porque el l\u00edder debe actuar con iniciativa propia dentro del marco del equipo, asumiendo decisiones con criterio y responsabilidad compartida, sin esperar validaciones jer\u00e1rquicas que ralentizan la respuesta.<\/p><p>La comunicaci\u00f3n operativa efectiva adquiere una nueva dimensi\u00f3n, porque el l\u00edder debe transmitir informaci\u00f3n relevante de forma clara, oportuna y accionable entre diferentes roles del equipo, reduciendo ambig\u00fcedades y errores de coordinaci\u00f3n en un entorno donde la tecnolog\u00eda cambia los flujos de informaci\u00f3n. Es en este punto donde las conversaciones para la acci\u00f3n y la propuesta del liderazgo generativo se ven como palancas poderosas para realizar esta transformaci\u00f3n. La colaboraci\u00f3n y la construcci\u00f3n de confianza en equipos t\u00e9cnicos se convierten en competencias estrat\u00e9gicas, porque el l\u00edder debe trabajar de forma colaborativa, generando confianza mutua entre \u00e1reas y fortaleciendo la cooperaci\u00f3n en la ejecuci\u00f3n diaria, especialmente cuando la IA puede generar recelos y resistencias.<\/p><p>La gesti\u00f3n de la ambig\u00fcedad operativa permite al l\u00edder mantener el desempe\u00f1o en escenarios donde las situaciones no est\u00e1n completamente definidas, evitando bloqueos y decisiones reactivas impulsivas que la tecnolog\u00eda no puede anticipar. La orientaci\u00f3n al aprendizaje continuo en el trabajo deja de ser una aspiraci\u00f3n para convertirse en una exigencia operativa, porque el l\u00edder debe incorporar nuevas formas de trabajo, aprender de la experiencia operativa y ajustar comportamientos de manera constante en el entorno real.<\/p><p>Finalmente, la integraci\u00f3n humano-tecnolog\u00eda en la toma de decisiones se erige como la competencia que sintetiza todas las anteriores: la capacidad de interactuar con sistemas digitales de apoyo sin perder criterio propio, utilizando la informaci\u00f3n disponible como insumo para mejorar decisiones colectivas. Estas competencias, desarrolladas a trav\u00e9s de procesos de coaching ejecutivo de alto nivel, son las que permiten a los directivos no solo adaptarse a la transformaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, sino liderarla con criterio y prop\u00f3sito.<\/p><p><strong>Lecciones desde la pr\u00e1ctica<\/strong><\/p><p>La aplicaci\u00f3n de estos principios en la pr\u00e1ctica directiva exige un cambio en el funcionamiento de los comit\u00e9s de direcci\u00f3n y en la forma en que se toman las decisiones estrat\u00e9gicas. La experiencia de una gran corporaci\u00f3n analizada por Harvard Business School ofrece lecciones valiosas. En una de sus empresas de servicios financieros, el proyecto para automatizar el proceso de fijaci\u00f3n de precios no comenz\u00f3 con tecnolog\u00eda, sino con la definici\u00f3n de responsabilidades inequ\u00edvocas que vincularan las mejoras del modelo con los objetivos de crecimiento del negocio. El responsable del proyecto fue encargado no solo de la ejecuci\u00f3n t\u00e9cnica, sino de vincular el nuevo sistema con m\u00e9tricas financieras como el coste de operaciones y la tasa de compra por segmentos de riesgo, lo que previno retrasos y asegur\u00f3 que el \u00e9xito se midiera por el crecimiento del negocio y no por la precisi\u00f3n t\u00e9cnica del algoritmo.<\/p><p>Las rutinas establecidas incluyeron revisiones operativas semanales y comit\u00e9s ejecutivos bimensuales que aseguraron la alineaci\u00f3n entre unidades de negocio, detectaron retrasos tempranamente y mantuvieron el impulso del proyecto. El resultado fue un modelo de precios que permiti\u00f3 a la empresa responder m\u00e1s r\u00e1pidamente a los cambios del mercado, logrando una reducci\u00f3n del ocho por ciento en los costes asociados al riesgo y mejorando la rentabilidad. En otra empresa del mismo conglomerado, con el patrocinio directo del CEO, la transformaci\u00f3n permiti\u00f3 que en dieciocho meses se observaran resultados tangibles, con una reducci\u00f3n de la rotaci\u00f3n de clientes, una mayor conversi\u00f3n de campa\u00f1as de marketing y un mayor volumen de negocio por cliente, al tiempo que la empresa escalaba el uso de inteligencia artificial en el servicio al cliente desde menos del tres por ciento de las interacciones atendidas autom\u00e1ticamente hasta casi el sesenta por ciento en seis meses. Estos casos demuestran que el \u00e9xito no depende de la tecnolog\u00eda en s\u00ed misma, sino de la claridad organizativa, el compromiso de la alta direcci\u00f3n y el desarrollo de las competencias conversacionales y de coordinaci\u00f3n adecuadas en los equipos.<\/p><p><strong>La tecnolog\u00eda amplifica el juicio humano, no lo sustituye<\/strong><\/p><p>La conclusi\u00f3n que emerge de toda esta evidencia es que la inteligencia artificial no reduce la importancia del factor humano en las organizaciones, sino que lo exige a un nivel superior. Los algoritmos predicen el futuro, pero son las personas quienes toman las decisiones que crean valor, y esta distinci\u00f3n se vuelve m\u00e1s cr\u00edtica a medida que los modelos predictivos ganan precisi\u00f3n y se integran en los procesos operativos y estrat\u00e9gicos. Cuando un algoritmo anticipa un fallo en un equipo cr\u00edtico, un cambio en las preferencias de los clientes o una desviaci\u00f3n en los costes de producci\u00f3n, el profesional debe decidir si interviene de inmediato, si espera a contar con m\u00e1s evidencia o si cuestiona directamente la predicci\u00f3n.<\/p><p>Aceptar de forma autom\u00e1tica todas las recomendaciones genera una dependencia tecnol\u00f3gica que erosiona el criterio propio, mientras que ignorarlas de manera sistem\u00e1tica impide capturar el valor de la inversi\u00f3n realizada. La competencia diferencial de los pr\u00f3ximos a\u00f1os no ser\u00e1 interpretar datos, porque eso lo har\u00e1 cada vez mejor el algoritmo, sino gestionar con criterio la confianza que se deposita en los sistemas inteligentes, combinando simult\u00e1neamente la experiencia acumulada, la informaci\u00f3n del contexto y las predicciones generadas por los modelos. Las organizaciones que lideren la pr\u00f3xima d\u00e9cada no ser\u00e1n aquellas con los modelos de IA m\u00e1s potentes, sino aquellas que hayan invertido en desarrollar un liderazgo que integre la tecnolog\u00eda sin perder de vista el juicio humano, la interpretaci\u00f3n contextual, la gesti\u00f3n del riesgo y la toma de decisiones bajo incertidumbre.<\/p><p><strong>La pregunta que ning\u00fan consejo de administraci\u00f3n puede eludir<\/strong><\/p><p>La pregunta estrat\u00e9gica para el Consejo de Direcci\u00f3n y para la alta direcci\u00f3n ya no es qu\u00e9 inteligencia artificial deben implementar, porque esa decisi\u00f3n, en la mayor\u00eda de los sectores industriales, ya est\u00e1 tomada. La verdadera pregunta, la que determinar\u00e1 qu\u00e9 empresas sobreviven y cu\u00e1les quedan rezagadas en la pr\u00f3xima d\u00e9cada, es si sus organizaciones est\u00e1n preparadas para desarrollar a las personas que deber\u00e1n convivir con estas nuevas capacidades.<\/p><p>La experiencia de numerosas organizaciones confirma que la mayor\u00eda de las iniciativas fracasan por razones organizativas, no tecnol\u00f3gicas, y que los problemas surgen cuando no hay claridad sobre qui\u00e9n debe actuar ante una predicci\u00f3n, qui\u00e9n es responsable de los resultados, c\u00f3mo se integran las recomendaciones en los procesos de trabajo y qu\u00e9 indicadores deben utilizarse para medir el \u00e9xito real. Una implantaci\u00f3n exitosa exige redefinir roles, responsabilidades, rutinas de trabajo y m\u00e9tricas de desempe\u00f1o, porque la inteligencia artificial necesita una estructura organizativa capaz de transformar predicciones en decisiones, y decisiones en resultados tangibles. Sin esa estructura, incluso los modelos m\u00e1s sofisticados terminan reducidos a demostraciones tecnol\u00f3gicas sin impacto real en el negocio. Cuando las m\u00e1quinas empiezan a predecir el futuro, el factor decisivo sigue siendo, y seguir\u00e1 siendo, qui\u00e9n toma las decisiones y con qu\u00e9 criterio las toma. Las organizaciones que comprendan esto y act\u00faen en consecuencia ser\u00e1n las que marquen la diferencia en la pr\u00f3xima d\u00e9cada.<\/p><p>Art\u00edculo inspirado en: Most AI iniciatives fail \u2013 Change Management. Ayelet Israeli &amp; Eva Ascarza. Harvar Business Review. Noviembre 2025<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-dcf60d7 e-con-full e-flex e-con e-child\" data-id=\"dcf60d7\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-68e7c51 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"68e7c51\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3aac6be e-con-full e-flex e-con e-child\" data-id=\"3aac6be\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-9977c57 e-con-full e-flex e-con e-child\" data-id=\"9977c57\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7cf7b93 e-con-full e-flex e-con e-child\" data-id=\"7cf7b93\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e9699df e-con-full e-flex e-con e-child\" data-id=\"e9699df\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ACTUALIDAD LIDERAZGO Y ORGANIZACIONES EN LA ERA DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Por: Yolanda Acosta Urrego.Ingeniera Industria y PDD por IESE [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"site-sidebar-layout":"no-sidebar","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"full-width-container","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"disabled","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"disabled","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"class_list":["post-2971","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/apsoluti.com.co\/contents\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/2971","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/apsoluti.com.co\/contents\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/apsoluti.com.co\/contents\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/apsoluti.com.co\/contents\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/apsoluti.com.co\/contents\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2971"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/apsoluti.com.co\/contents\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/2971\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2990,"href":"https:\/\/apsoluti.com.co\/contents\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/2971\/revisions\/2990"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/apsoluti.com.co\/contents\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2971"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}